Tabla de contenidos

Text Link

La brecha salarial no significa necesariamente que una empresa decida pagarle menos a una mujer por el mismo puesto. Muchas veces aparece en cosas que parecen normales, hasta que ves quién ocupa los puestos directivos, quién interrumpe su carrera o quién termina negociando menos sueldo.

La brecha salarial no empieza en la nómina

A veces la diferencia empieza mucho antes que los salarios. Se nota en quién recibe proyectos importantes, quién crece más rápido dentro de una empresa o a quienes eligen para ocupar las áreas mejor pagadas.

Por eso, hablar de brecha salarial también es hablar de brecha de género, estereotipos, oportunidades laborales, quiénes lideran y desigualdad de responsabilidades fuera del trabajo, como las tareas domésticas o de cuidado. Porque al final, muchas diferencias laborales también se dan fuera de la oficina.

Estas dinámicas siguen repitiéndose y muchas veces determinan el desarrollo profesional y salarial de las personas, incluso sin que exista una decisión explícita de “pagar menos”.

¿Cuál es la brecha salarial entre hombres y mujeres?

La brecha salarial se refiere a la diferencia promedio entre lo que ganan hombres y mujeres ya sea dentro de una empresa, industria o país.

Sin embargo, esa diferencia no se refleja igual en todos los trabajos. En muchas organizaciones, por ejemplo, los puestos mejor pagados siguen estando ocupados principalmente por hombres, así que “tiene sentido” que exista una diferencia salarial si las mujeres ni siquiera están llegando a esos puestos, pero ¿por qué no llegan?

Es por esto por lo que medir la brecha salarial no consiste solo en comparar dos sueldos. También debe retomar cómo se distribuyen las oportunidades laborales, los ascensos y los niveles salariales dentro de una empresa.

¿Por qué hay puestos donde siguen ganando más los hombres?

Históricamente, los hombres han tenido mayor presencia en áreas como tecnología, finanzas, ingenierías o puestos directivos, sectores que suelen ofrecer salarios más altos.

Mientras tanto, muchas mujeres continúan ocupando áreas relacionadas con cuidados, atención, administración o recursos humanos, que normalmente son peor pagadas.

Esto no es pura casualidad. Los estereotipos de género, las expectativas sociales y hasta la manera en que hombres y mujeres son educados desde pequeños influyen en las carreras que eligen y en las oportunidades laborales a las que acceden.

A eso también se suman:

• oportunidades de ascenso desiguales

• menor representación femenina en áreas estratégicas

• interrupciones de carrera

• y diferencias en negociaciones salariales

El techo de cristal sí existe

Y luego viene el techo de cristal, que son esas barreras —muchas veces invisibles— que dificultan que más mujeres lleguen a posiciones directivas o de liderazgo.

En muchas empresas, las mujeres comienzan su carrera al mismo tiempo que los hombres, pero conforme pasan los años su presencia empieza a disminuir en los niveles más altos.

Y claro, si los puestos con mejores salarios siguen concentrados principalmente en hombres, la diferencia salarial termina creciendo.

De hecho, de acuerdo con datos de la CNBV y el Comité Interinstitucional para la Igualdad de Género en las Entidades Financieras (CIIGEF), aunque las mujeres representan cerca del 50% del personal en entidades financieras, solo ocupan alrededor del 26% de los puestos de alta decisión.

La brecha salarial también se refleja en quién puede crecer profesionalmente

Como dijimos anteriormente, muchas mujeres siguen desempeñándose en trabajos relacionados con cuidados dentro y fuera de la oficina.

Y los números también reflejan otra realidad: en México, destinan cerca del doble de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, de acuerdo con datos del INEGI.

Y aunque pocas veces se habla de eso dentro del trabajo, sí termina influyendo en quién crece más rápido porque pudieron aceptar nuevos retos o dedicar más tiempo a su carrera profesional.

No todas las personas tienen la misma posibilidad de quedarse a una junta después de horario, viajar por trabajo o aceptar puestos que exigen disponibilidad total.

Brecha salarial en México

El tema ha cobrado mayor relevancia en los últimos años. Y no solo porque hoy existan más datos o nuevas regulaciones, sino porque cada vez resulta más evidente que muchas diferencias laborales siguen siendo regla.

De hecho, a partir de 2025, las empresas que presentan estados financieros deben reportar información relacionada con su brecha salarial como parte de las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS).

Pero más allá del cumplimiento regulatorio, revisar estas diferencias también obliga a observar cosas que pasan desapercibidas dentro de la oficina: quién lleva años sin crecer, qué áreas siguen teniendo salarios muy distintos o por qué ciertos puestos siguen ocupados casi siempre por los mismos perfiles.

Porque durante mucho tiempo, el trabajo doméstico y de cuidados fue tratado como si no tuviera valor económico, aunque hoy representa cerca del 24% del PIB nacional. Y, aun así, gran parte de esas actividades siguen recayendo principalmente en mujeres.

El trabajo doméstico y de cuidados también sostiene la economía

Y quizá ahí está una de las contradicciones más grandes alrededor de la brecha salarial: hay trabajos indispensables para que la economía funcione todos los días, pero que siguen sin reconocerse igual, sin pagarse igual y sin abrir las mismas oportunidades para quienes los realizan.

En Bankaool, por ejemplo, se realizan mediciones de brecha salarial para entender mejor cómo se distribuyen las oportunidades dentro del banco y detectar diferencias que muchas veces podrían pasar desapercibidas en el día a día.

Hablar de brecha salarial no sirve de mucho si todo se queda en cifras. La conversación también debería ayudar a revisar qué tan parejo es realmente el acceso a oportunidades, crecimiento y mejores salarios dentro del trabajo

Tabla de contenidos

¿Quieres saber más sobre este articulo?

Descargar archivo

Suscríbete a nuestro newsletter

Únete a nuestra comunidad y mejora la forma en la que manejas tus finanzas.

¡Gracias!

Hemos recibido tu solicitud de suscripción a nuestro Newsletter
Oops! Something went wrong while submitting the form.